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¿Qué ocurrirá el día después a la cura? Descubre la historia de la madre

-Lo siento señora, su hijo tiene diabetes mellitus tipo 1.
-No puede ser, mi hijito, solo tiene 6 años. ¿Cómo puede ser, doctor, qué hago yo ahora?
-Debe ser hospitalizado una semana para estabilizar su situación y para enseñarle a usted todo lo que debe saber sobre el tratamiento de la diabetes.

Pasaron 10 años desde aquellas frases que me cambiaron la vida. Ahora me encontraba en la consulta del endocrino, sin saber que ese día mi vida iba a volver a cambiar.
-¿Qué tal te encuentras?-Dijo el endocrino.
-Bueno, sin más, justamente hoy hace 10 años de que mi hijo sufrió de todo aquello, él por suerte no se acuerda muy bien, pero a mí se me ha quedado grabado en mi mente y también en mi corazón. A día de hoy siento una lanza en mi vientre clavada, la vida cuán traidora es. Pero ya no quiero derramar más lágrimas por mi vida, sino por la de él. Ha pasado una adolescencia muy mala, le han pegado en clase y robado sus aparatos por solo ser diferente al resto, y lo peor de todo es que el colegio no ha hecho nada, solo se limitó a decir que eran cosas de críos. Pero tener 16 años no creo que sean cosas de críos.
-Entiendo tu sufrimiento señora, pero ya esto acabó.
-¿Por qué?
-No le he llamado para que me cuentes tus penas.
-¿Perdón?
-He venido a llorar contigo, pero de alegría.
-¿A qué te refieres?
-Tengo que darte la gran noticia de que tu hijo ha sido seleccionado para participar en un ensayo clínico que es muy prometedor, se encuentra en fase 3, lo que quiere decir que solo necesita ser probado en unos cientos de miles de personas para comercializarlo.
-¿A qué te estás refiriendo?
-¡A la cura!
-¿En serio?
-¡Sí!-Dijo profiriendo un gran grito.

Los dos lloramos como unos palurdos, era un ensayo clínico pero era muy prometedor, y mi hijo reunía todas las condiciones para probarlo. Mi hijo estaba a mi lado, estábamos en la consulta del endocrino porque el médico nos dijo que teníamos que ir los dos, me extrañó un poco la cita, pero entonces lo comprendí. Miré a mi hijo con cientos de lágrimas cayendo por mi rostro. Pero ¡Qué extraño! Mi hijo ni se inmutó. Le pregunté:
-¿Qué ocurre hijo?
-Yo no quiero ir ahí.
-¿Cómo que no hijo? Te curarás.
-No, estoy harto de que todo el mundo me trate diferente por solo tener diabetes, yo soy una persona normal no necesito ir a ningún lado para que me traten como un enfermo.
-Pero hijo…
-Tranquila, es menor de edad solo necesita tu consentimiento, el del menor no es necesario.-Dijo el endocrino
-No voy a ir y punto-Cogió mi hijo y se marchó corriendo y yo fui tras él, pero no le pude alcanzar.

Miré en todos los lados, en la casa, colegio, sitios que él frecuentaba y no apareció. Fui a la comisaría de la policía e irónicamente me dijeron que no podían ayudarme porque seguro que volvía, que eran cosas de críos. Al oír eso, me puse histérica y propicié un puñetazo al agente que me atendía. Entre chillos por parte mía, me encerraron en el calabozo.
-Estará aquí hasta que se calme-Dijo el agente.
-¡Mi hijo! Está afuera y no se ha llevado sus aparatos de la diabetes.
-¿Es diabético?
-¡Si, si, sacarme de aquí!
-Mi hija también es diabética, la voy a sacar de aquí y vamos a buscar al muchacho. Fui en el coche patrulla con dos agentes de policía. ¿Dónde estará mi hijo? Buscamos por toda la ciudad y empezaba a hacerse de noche y no pudimos encontrarle.
-Señora, lo siento mucho, pero nuestro turno está a punto de acabar, vamos a llevarla a su casa.-Entonces me llamaron al móvil.
-¿Sí?
-Hola mira, soy María y estoy con un pavo que dice que es su hijo, dice que tiene el azúcar baja y a mi estos marrones no ¿sabes?
-¿Dónde estás?-Pregunté agobiada.
-En la casa que hace esquina con el museo, ven pronto que me estoy rayando ¿sabes?
-¡Agentes!-Grité como una loca.

Pusieron la sirena y nos dirigimos hacia el lugar de los hechos, y ahí estaba mi hijo sentado en el suelo, había mucha gente alrededor suyo y estaban muy nerviosos. Yo salté del coche que aún estaba en marcha y corrí hacia mi hijo.
-¡Esteban! ¡Esteban! ¿Cómo estás?
-Lo siento mamá.
-No lo sientas hijo, mamá está aquí, toma estos azucarillos que llevo en el bolsillo.
-Despejen la zona y llamen a una ambulancia-Decía gritando el policía que venía hacia mí.
-¿Cómo se encuentra tu hijo?
-Se recuperará de la hipoglucemia.

Al día siguiente, en nuestra casa tuve una conversación muy importante con mi hijo:
-Esteban tenemos que hablar.
-Dime mamá.
-¿Quieres ir al ensayo?
-No mamá.
-¿Pero por qué?
-Porque quiero pasar página, no quiero sufrir más. Yo tengo diabetes y no quiero que experimenten conmigo como si fuese un ratón, porque ya he sufrido bastante y no quiero que esto salga mal, porque quiero ser feliz.
-Te entiendo hijo, pero todo saldrá bien.
-No mamá, nunca me va a salir nada bien.
-No digas eso hijo, hoy tienes la oportunidad de cambiar la vida de millones de personas, pero también de cambiar la tuya. Porque esta vida merece mucho la pena, y no te mereces más dolor, tienes la posibilidad de ayudar y de emprender un nuevo camino en tu vida.
-¿Y si sale mal?
-Si sale mal, yo siempre seguiré a tu lado, pase lo que pase.
Entonces nos fusionamos en un abrazo que duró por minutos pero que para mí, pasaron a la eternidad, ya que recordaré siempre este momento porque es el inicio de una nueva vida, el fin del dolor para dar paso a algo más grande que como sociedad constituirá el hito más importante jamás alcanzado.

¿Qué te ha parecido la historia de la madre? ¿Te has visto reflejado en el hijo o en la madre? Me gustaría saber tu opinión, abajo en los comentarios puedes escribirlo y será un gusto leerte y poder responderte. Recuerda que este texto representa una historia ficticia y solo quiere representar sentimientos y situaciones que se dan en personas afectadas por la diabetes.

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Adrián Idoate Bayón es bioquímico por la Universidad de Navarra. Ha realizado varios trabajos de investigación en el tema de la diabetes, transportadores de glucosa y obesidad, presentándolos en congresos internacionales y en artículos de revistas científicas. Tiene publicado el libro: “¿Alumno con diabetes? El manual para profesores”. Además, se dedica al mundo de la divulgación de la diabetes, siendo el fundador de la plataforma Diabetes AIB. Este artículo ha sido redactado con fecha de: 25 de Enero de 2020 a las 15:10. Correo de contacto: info@diabetesaib.com


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